—Y tú no sabes lo mucho que la prefiero a ella ni lo loco que me tiene.
Serena sintió que el corazón le dio un vuelco cuando la puerta de la cocina se abrió frente a ella y Daniel se manifestó, ingresando con una media sonrisa desinteresada dibujada en sus labios
—¿Dices que puedes darme cosas que ella no? En todo caso es asco. Quisiera ponerme a enumerarte todo lo que Serena me provoca, pero la lista es larga y necesito tiempo a solas con ella, tú sabes. Sería genial si nos haces el favor de l