—Tú... —la voz rozó su garganta antes de abandonarla y convertirse en un susurro —Serena.
Pudo distinguir a las tres siluetas del lavabo aparecer junto a la puerta y hacerle señales exageradas. Rick abría los labios enormemente, Mark fruncía el ceño y Nick se daba media vuelta y cubría sus propios ojos, como si no quisiese ver lo que estaba a delante.
Oh, diablos.
Oh, mierda.
Sus manos se aferraron a su cintura y la movió hasta el enorme piano, ubicando en una esquina, recostándolo sobre la sup