Mundo ficciónIniciar sesiónTrina, una exitosa arquitecta paisajista madrileña, cuya vida, aunque profesionalmente brillante, carece de la pasión que anhela. Su monotonía se ve abruptamente interrumpida cuando recibe una oferta de trabajo inusualmente lucrativa y misteriosa: diseñar los jardines de una vasta y exclusiva finca a las afueras de Madrid. El misterio que rodea al cliente, un hombre de inmensa fortuna y extrema discreción, despierta su curiosidad. El primer encuentro con el enigmático cliente, Alejandro, es una explosión de tensión y deseo. Alejandro, un magnate poderoso y seductor, no solo le ofrece a Trina el proyecto de sus sueños, sino también una proposición indecente: una relación puramente física, sin ataduras ni preguntas, que Trina, a pesar de su inicial resistencia, termina aceptando, arrastrada por una atracción visceral que no puede negar. A medida que sus encuentros clandestinos se vuelven una adicción, Trina comienza a percibir las sombras que rodean a Alejandro. Pequeñas pistas, conversaciones a medias y documentos ocultos revelan una verdad inquietante: la fortuna de Alejandro y su familia está ligada a un oscuro secreto del pasado, la desposesión de la Familia Vargas en Andalucía y conexiones con la temida Corporación Volkov, una red criminal internacional.
Leer másEstaba tan enferma de todo.
Sonreír y fingir que me importa una m****a los invitados que solo saben criticar a mis espaldas.
''Nunca será lo suficientemente digna''
''La falsa jamás podrá brillar más que la verdadera''
''Su hermana parece un ángel... Pero ella, ella parece un ogro''
''Vestirse tan ostentosa cuando su hermana podría estar al borde de la muerte es tan egoísta, ella es realmente una mujer malvada''
Carajo, puedo escucharlo todo.
Bebí un trago quizá demasiado largo a la copa de vino que tenía en la mano, no me importaba si en ese momento me llamaban alcohólica.
Quizá meses atrás habría pensado igual que todos lo que me señalan con la mano, la salud de Isabela es tan frágil que la más débil brisa nocturna podría postrarla en la cama durante semanas. Pero yo, que nací con una salud de roble solo podía estar agradecida e inclinar la cabeza frente a mi hermana.
Si ella quería mi muñeca favorita, yo le daba mi muñeca favorita.
Si ella quería a mis padres, yo le daba a mis padres.
Si ella quería a mi novio...
— Bee. — Escuchar esa voz me erizó la piel, mi estómago se revolvió en un nudo cuando vi a Lucas, mi prometido, caminar hacia mí con una pequeña caja en manos. — Feliz cumpleaños.
Miré el regalo con sorpresa auténtica, ¿Lucas regalándome algo? ¿El sol saldría por el lado opuesto acaso?
— ¿Qué es eso? — No pude evitar preguntarle, señalando la pequeña caja. — ¿Es mi regalo de cumpleaños?
Lucas solo atinó a reírse. — Vamos, Bee. Tú no no cumples años hoy, es para Bella.
Ah, claro. Le tares regalos a Bella, pero cuando yo cumplí años solo apareciste con un estúpido ticket hecho a mano cambiable por besos y abrazos.
Tal vez no lo sepas, Lucas, nunca te has molestado por preguntar absolutamente nada sobre mí. Pero hoy es mi cumpleaños, no el de Bella, porque incluso eso se me fue robado de mis manos: El derecho de celebrar mi propio cumpleaños.
La frágil Isabela, la dulce Isabela que no quería cumplir años en una temporada tan fría debido a su estado de salud quiso robar mi fecha de nacimiento cuando las flores de cerezo están en plena floración, mis padres, apenados al verla con tantos cables conectados no dudaron en acceder a su absurda petición. No podía ser cualquier otro día de los más de trescientos del año, solo el mío.
Y, como yo ''nací con la salud de un roble'' tuve que mostrarme ''agradecida''
Pero ya no más.
Mis pasos furiosos me hicieron avanza en zancadas después de dejar la copa vacía de vino sobre la mesa, sabía que ya era hora de actuar. Isabela usaba un hermoso vestido rosa pálido pomposo que la hacía lucir como una frágil muñeca de porcelana, sabía que ese peso haría que se hundiera más rápido y quizá esa emoción fue la que me hizo correr hacia ella.
Y la empujé a la piscina decorativa que estaba detrás.
Ambas caímos al agua en cuestión de segundos, mis piernas se enredaron con el vestido y el oxígeno abandonó rápidamente mis pulmones, vi las capas y capas del vestido de Isabela moviéndose desesperadamente, tratando de soltarse de mi agarre mientras nos empujábamos al fondo.
Si voy a morir aquí, tú vendrás conmigo.
Bueno, no soy tan malvada.
No pasó mucho tiempo para que una persona saltara al agua, apenas logré divisar la silueta cuando estuve a punto de quedarme inconsciente pero logré ver cómo sacaban rápidamente a Isabela del agua y yo me quedaba ahí, incluso en un momento como este mi vida también era la última opción.
Lo único que sentí fue alguien tirándome del brazo con fuerza fuera del agua, el dolor me recorrió la espina dorsal y por un momento creí que me iban a arrancar el brazo.
— ¡¿Acaso te has vuelto loca?! ¡¿Por qué le hiciste eso a tu hermana?! — Tosí un par de veces, tratando de escupir el agua que había tragado, el desconocido que se aferraba a mí me levantó del suelo casi por la fuerza mientras yo intentaba recobrar la compostura. — ¡¿Eres acaso tan envidiosa que querías matarla?!
¿Matar a Isabela? Sí, eso habría sido mucho más fácil.
Me llevé las manos al pecho por inercia, todavía estaba escupiendo agua pero la atención estaba concentrada en Isabela, el pequeño tic en sus ojos cerrados me indicaba que estaba fingiendo su desmayo, como acostumbraba hacer. Mi padre estaba llamando una ambulancia desesperadamente, mi madre sollozaba con una mirada tierna que nunca me dedicó, incluso mi prometido parecía ansioso por soltarme e ir corriendo a llevarla en brazos.
— Lucas... — Finalmente le respondí cuando logré concentrarme en su cara, él me soltó pero mi brazo quedó moreteado por la fuerza de su arrastre. — No voy a casarme contigo.
El tiempo pareció detenerse cuando solté aquella bomba, claro, nadie estaba acostumbrado a que la ovjea negra de la familia de su opinión.
Pero yo exprimí mi vestido empapado y mi bufanda de plumas negras, incluso mi cabello castaño antes de volver a mirarlo.
— Sí, he dicho que eres libre de cogerte a mi hermana tanto como quieras a partir de ahora. — Sonreí al ver su expresión.Entre una conversación que no vale la pena mencionar, añadí:— Tengo algo mucho mejor como para darle mi atención a un infiel y a una zorra.
En seguida un abrigo clásico me cubrió los hombros, transmitiéndome el mismo aroma varonil y la calidez que el dueño poseía, Alejandro aparece detrás de mí y me rodea la cintura, no dudo en deslizar los brazos alrededor de su cuello y estamparle un beso en los labios frente a todos los presentes.
Cálmate, Ámber, recuerda que están en público.
Carraspeé la garganta cuando nos separamos, Alejandro mostraba una expresión de preocupación genuina mientras miraba con odio a Lucas, yo interrumpí su conversación.
— Será mejor que nos vayamos, querido. — Enfaticé esa última palabra con un tono dulce de voz.
Sin embargo, no esperaba que incluso Bella hubiera roto su propia actuación para detenerme.
— Hermana...— Realmente odio cuando me llama de esa manera, con esa expresión de conejito indefenso y grandes bolsas bajo sus ojos. — Mi hermana nunca me dijo que era cercana al señor Alejandro... Dijiste que tenía una mujer a la que amaba...
Yo sonreí con maldad.
— Oh, ¿Lo hice? — Me encogí de hombros, fingiendo inocencia. — Bueno, la estás viendo ahora ¿No es así?
Ver la cara de rabia intentando ser disimulada de primera plana en la cara de Isabela fue... Un triunfo silencioso para mí, pero me mantuve sereba.
Pero, como todo en la vida, esta historia también tiene un comienzo.
Y mi historia con Alejandro empezó exactamente hace varios meses, cuando descubrí sobre la infidelidad y las mentiras de Lucas.
Se besaron, un beso que lo abarcaba todo. No había prisa ni desespero, era un beso de promesa, de un futuro que les aguardaba lleno de esperanza y de un amor inquebrantable.La noticia de su compromiso corrió como la pólvora, causando alegría y felicitaciones. Ivana y Jhosua fueron los primeros en celebrar, muy emocionados. La historia de Alejandro y Trina se había convertido en un cuento de hadas moderno, una prueba de que el amor puede surgir incluso en los peores momentos.Comenzaron con los preparativos de la boda, Trina supervisaba cada detalle, transformando la hacienda en un lugar de ensueño. Alejandro participaba con entusiasmo en cada decisión.Pero tras la felicidad, persistía la amenaza de sus enemigos. Los que apoyaban a Volkov, aunque debilitados, aún suponían un riesgo. Se mantuvieron las medidas de seguridad en la hacienda y Alejandro y Trina permanecían alerta ante cualquier peligro.Una noche, mientras Trina revisaba los últimos preparativos de la boda, su teléfono vi
Alejandro miró a la cámara, fijando sus ojos en los de Trina, que lo observaba tras las cámaras.—Trina es mi fuerza, mi inspiración. Es la mujer que me hizo ver que el dinero no es lo más importante, sino la verdad y el amor. Ella es mi nuevo comienzo.Trina no pudo evitar las lágrimas. Sus palabras eran un alivio, una confirmación pública de su amor.Pero este nuevo comienzo también tenía sus dificultades. La libertad condicional de Alejandro implicaba reglas, reuniones periódicas con las autoridades y vigilancia constante. Lo que quedaba de la gente de Volkov, aunque más débil, seguía siendo un peligro. Se mantuvo la seguridad en la finca, y Alejandro y Trina vivían siendo conscientes del peligro.La vida profesional de Trina también mejor&
Los primeros días transcurrieron en total privacidad. Pasaban horas en la habitación de Alejandro, abrazados, recuperando el placer que se había intensificado tras la separación y el peligro. Cada caricia, cada beso, confirmaba que estaban vivos, que habían sobrevivido. La pasión fue un consuelo, una manera de superar los fantasmas del pasado y restablecer la confianza que se había deteriorado.Una noche, mientras descansaban abrazados después de un encuentro amoroso, Trina acarició la mandíbula de Alejandro con su dedo.—¿De verdad te encuentras bien? —preguntó Trina con suavidad—. Todo esto… ha sido muy duro.Él suspiró, tensándose por un instante. —Sí, lo estoy. Pero las heridas están presentes. La cárcel, la incertidumbre
Trina asintió, mirando a Anya siendo arrestada. La llave estaba a salvo y también las pruebas.La batalla fue dura, pero ganaron. La verdad salió a la luz y el camino hacia la libertad de Alejandro se abrió. La pasión se unió a la victoria, el amor a la justicia, cambiando sus vidas. El destino de Alejandro, y el suyo, estaba en sus manos. Trina sabía que su vida sería una lucha contra la oscuridad por la verdad, la justicia y el amor.La captura de Anya Petrov en Suiza, con la clave de la caja fuerte en su poder, desencadenó una serie de sucesos con repercusión global. La operación, ejecutada con gran precisión, fue un éxito. Las pruebas obtenidas de la caja fuerte de Petrov eran la última pieza, revelando la dimensión de las operaciones de la Corporación Volkov y la participación de sus lí
Último capítulo