Alejandro era un anfitrión excepcional, con una increíble cultura y un encanto fascinante. Habló sobre arte, literatura y sus viajes alrededor del mundo.
Trina se sintió completamente cautivada por su intelecto, cómo sus palabras se entrelazaban con una aguda inteligencia.
Pero, debajo de esa conversación, había un subtexto que siempre estaba presente. Sus ojos la buscaban, sus comentarios parecían tener un doble sentido, y cada vez que sus manos se acercaban para tomar el pan o el vino, el a