Alejandro miró a la cámara, fijando sus ojos en los de Trina, que lo observaba tras las cámaras.
—Trina es mi fuerza, mi inspiración. Es la mujer que me hizo ver que el dinero no es lo más importante, sino la verdad y el amor. Ella es mi nuevo comienzo.
Trina no pudo evitar las lágrimas. Sus palabras eran un alivio, una confirmación pública de su amor.
Pero este nuevo comienzo también tenía sus dificultades. La libertad condicional de Alejandro implicaba reglas, reuniones periódicas con las autoridades y vigilancia constante. Lo que quedaba de la gente de Volkov, aunque más débil, seguía siendo un peligro. Se mantuvo la seguridad en la finca, y Alejandro y Trina vivían siendo conscientes del peligro.
La vida profesional de Trina también mejor&