Antes de ir, Isabela ya había avisado a Santiago.
La reunión fue muy agradable e Isabela, tal como Lucas le había pedido, dio las explicaciones oportunas.
Lucas quedó muy satisfecho.
Al salir de la sede de Grupo Océano Capital, Lucas la rodeó por los hombros con naturalidad, con los ojos brillantes:
—Esta noche no volvemos a casa. Te llevaré a ese restaurante nuevo que han abierto, para estar a solas. Gracias por hoy, Isabela.
Isabela sonrió.
—Me parece bien.
Lucas aún recordaba lo que a Isabe