Alejandro acompañó a Lucas y bebieron hasta el amanecer.
Durante ese tiempo, Lucas no dejó de mirar el teléfono de vez en cuando, pero el celular permanecía en silencio, sin un solo mensaje, ni siquiera de spam.
—Vámonos a casa. Deja de esperar.
Alejandro le dio una palmada en el hombro para consolarlo.
—Desde que empezamos a salir, todos los años en mi cumpleaños ella me ha dado su sorpresa puntualmente. Solo este año es la excepción.
Lucas tenía el ceño fruncido, el pecho oprimido, sin entende