—Tonta —dijo Carolina—. El amor de verdad no es solo que tú des y des. El amor de verdad es que tú te quedas donde estás y la persona que te quiere viene a buscarte.
Isabela se secó las lágrimas.
—Cuando termine con Lucas, no volveré a creer en el amor. En este mundo ya no existe un amor tan puro como el de mis padres… Lástima que ellos solo se querían a sí mismos, y yo era la excepción.
El corazón de Carolina dio un vuelco.
Recordó que cuando Isabela tenía siete años, su madre, que era médica,