Isabela se acostó temprano y durmió sin soñar nada.
Cuando volvió a abrir los ojos, ya era mediodía del día siguiente.
La aplicación de cuenta atrás en su celular le mostró puntualmente el recordatorio: “Cumpleaños del esposo”.
Casi por reflejo condicionado, se dispuso a levantarse para preparar algo, pero al ver a Carolina en la cama de al lado, de repente cayó en la cuenta de que no estaba en casa, sino en el yate.
La postura de Carolina al dormir era…
Una belleza de casi un metro ochenta dorm