La noche se cernía sobre la ciudad, oscura y cargada de tensión. Anabel se encontraba en su oficina, rodeada de mapas y documentos, planificando un movimiento que cambiaría el rumbo de la guerra que se libraba en las sombras. Sabía que Vincenzo estaba tramando algo, y Valeria, su antigua aliada, se había convertido en una pieza clave en su juego. Sin embargo, la desconfianza hacia Valeria había crecido, y Anabel decidió no revelarle nada de sus planes.
—No puedo permitir que Valeria sepa lo que