Alma salió del baño. Solo llevaba puesta una camisa de Nikolai que le llegaba a medio muslo. La tela olía a su colonia y whisky mientras los ventanales mostraban la belleza de Kazan.
Sus pies descalzos se hundieron en la suave alfombra mientras avanzaba lentamente hacia Nikolai quien estaba de espalda a ella, hablando por su teléfono. Solo vestía un pantalón de chándal, su cabello revuelto por la ducha y los tatuajes en su espalda ocultando pequeñas cicatrices.
—No. Dije que mañana… —su voz l