La limusina negra se detuvo frente a una preciosa mansión, Alma bajó del vehículo con las piernas temblorosas. Su vestido corto y provocador que había elegido Nikolai se ajustaba como una segunda piel.
Cada paso amenazaba con dejar ver más de lo que ella consideraba apropiado, Nikolai estaba a su lado, con una mano posesiva en su cintura, vestía un traje azul marino.
Se inclinó hasta su oreja:—Estás jodidamente sexy.
—Parezco una…
—No digas eso —interrumpió besando su cuello—. Todos los hom