C1: Cállate. Y conduce
—¡¿Qué demonios?! —chilló en el momento que la cerveza helada cayó directamente sobre su vestido negro, empapando la tela ajustada que se pegaba a su cuerpo como una segunda piel.El olor amargo del alcohol barato invadió sus fosa nasales, mezclado con el perfume caro que se había colocado esa noche, Alma levantó la mirada, furiosa. Frente a ella estaba él.Traje negro impecable de alguna alta casa de costura de Moscú, mandíbula cuadrada y una figura que parecía tallada para intimidar. Sus ojos grises tan fríos la miraron como si fuera un bicho raro e insignificante mientras varios hombres bien trajeados empujaban a otros para permitirle el paso.Su mirada fue breve antes de continuar, no se disculpó, Alma apretó los dientes y por encima de la música fuerte grito:—¡IMBÉCIL! —aunque fue entre dientes, pero fuerte. A su lado, Yuri soltó una risa ahogada por la música y rara por el alcohol en su sistema.—Creo que acabas de insultar a alguien muy muy peligroso, Almita.—Y yo creo que es
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