—¿En dónde está Alma? —interrogó Nikolai, arrancando las sábanas de la cama de Andrei con un movimiento brusco.
Andrei gruñó molesto, cubriéndose el rostro con la almohada.
—¿Qué mierd*, Nikolai? —se quejó, con la voz ronca de sueño—. Son las ocho de la mañana.
—¿Y Alma? —insistió Nikolai, sin una pizca de remordimiento.
Andrei soltó un suspiro largo y cansado, apartando la almohada lo justo para mirar a su hermano mayor con los ojos entrecerrados.
—Con Yuri… Yura… como se llame su mejor amigo