La besó con violencia, devorando sus labios mientras sus manos bajaban el cierre de su vestido con urgencia hasta dejarlo caer en el suelo. Dejándola solo en bragas frente a sus ojos.
Nikolai se apartó apenas un segundo para mirarla. Sus ojos grises se oscurecieron de deseo al ver sus pechos, cintura y sus bragas.
—Quítala —ordenó, y ella obedeció—Joder, Alma —murmuró con voz ronca antes de quitarse su camisa revelando su torso musculoso y tatuado.
Sus ojos no dejaban de verla mientras deslizab