Mundo ficciónIniciar sesiónLa batalla había terminado, pero el eco de los gritos y el sonido de los cuerpos cayendo seguían retumbando en mi mente. El aire aún estaba cargado con el aroma metálico de la sangre, y la sensación de la victoria me resultaba amarga. Kian había salido de allí con vida, sí, pero no sin heridas. Y esas cicatrices, tanto físicas como emocionales, eran un recordatorio constante de que la lucha nunca había sido solo por poder,







