Mundo ficciónIniciar sesión¿Puede una esclava condenada a muerte convertirse en la pareja de un poderoso príncipe Lycan? Por supuesto que sí, porque a mí me sucedió. Un día estaba a punto de morir, y al siguiente tenía al imponente príncipe Damon De Wynter creyendo cada una de mis mentiras. Sin recuerdos de su pasado, el rostro marcado, lejos de su casa, lo convencí de que era mi esposo y así ganarme su confianza. Todo fue parte de mi plan para entregarlo al palacio y obtener la recompensa que daban por él, recomenzar mi vida con ese dinero… pero la cazadora, se convirtió en la presa. —Ya te expliqué que este es tu verdadero hogar. Tú perteneces a la realeza, y ahora, ¡déjame ir! —Cariño, no mientas más. Me hiciste prometer que debo cuidar a nuestra familia para siempre, y soy un lycan de palabra. Me perteneces, Lorien. Susurró en mi oído con voz seductora, sus manos firmemente sujetas a mi cintura, sus labios acariciando mi piel. No importa cuánto intenté huir, ¡no me dejó escapar con mi oro! ¡¿Y si este lobo embaucador nunca perdió la memoria?! Mi nombre es Lorien Velmoria, y jamás imaginé que mi “familia” cementada sobre mentiras, se convertiría en un vínculo de amor tan fuerte, capaz de desafiar todas las dificultades, incluso, mi verdadera identidad.
Leer másNARRADORA"No"Shunayá no lo dudó."Aquí tengo todo lo que siempre deseé y haremos de estas tierras un nuevo Ignaryon, solo para los Dragones de Agua"Y así lo hicieron. Durante años construyeron su hogar. La magia reinó de nuevo entre los hombres lobos, y los hechiceros recuperaron su lugar en estas tierras. Shunayá movía las aguas, trayendo fertilidad a los campos y comida de los mares. La lluvia alegraba sus corazones y purificaba cualquier maldad en sus mentes. Ella podía abrir la puerta hacia Ignaryon, sin embargo, nunca deseó hacerlo. No codiciaba el poder de los otros Dragones y creó su propio mundo encantado. Pero eso no significaba que sus descendientes se conformaran con lo mismo, y cierta dragoncita traviesa podía desear conquistar los mares del universo… y de paso sacarle más canas a su pobre padre, el Rey Lycan...persiguiéndola por medio mundo.*****Casi un año después del nacimiento y el establecimiento del reinado de Damon y Lorien de Wynter:Shunayá dormía en su n
NARRADORASu mate colocó sobre el cojincito preparado el huevo grande y brilloso, que al sentir el corazón mágico, se quedó tranquila cerca de la madre dragona.El agua purificadora lavó las heridas internas de Lorien y curó cada desgarro, limpiándola de sangre y residuos.Damon arrojaba las cosas sucias al recipiente bajo la montaña dorada, cambiando a su pareja para que estuviese más cómoda.Se habían preparado durante semanas para hacer esto ellos solos.Los dragones eran muy celosos con sus partos, y los lycan también.Un llanto y gimoteos agraviados les dijo que su hijo mayor ya requería atención.Lorien se giró de lado para agarrar a la cosita.Damon la ayudó a incorporarse y se sentó detrás de su espalda, pegándose él a Shunayá."Suave, cachorro, no desesperes, no puede herir a la madre" Ulric le daba instrucciones al espíritu inmaduro de su hijo.La boquita hambrienta se pegó del seno materno y comenzó a alimentarse.Damon rodeaba a Lorien con sus brazos y acariciaba con los
NARRADORAUNOS MESES DESPUÉS…Bajo las capas y capas de pisos, en las profundidades del castillo lycan se cavó una enorme guarida, llena de oro y joyas resplandecientes.Porque hay pocas cosas que le gusten más a los dragones que el brillo y el esplendor.Sin embargo, los ojos de Shunayá ni siquiera se fijaban en el tesoro bajo su enorme cuerpo, sino en la mujer que tenía protegida contra su vientre.—Nena, respira profundo, ¿necesitas más de mi sangre? Damon y Ulric estaban nerviosos, sudando más que su hembra embarazada. Metidos entre las piernas abiertas de Lorien, que pujaba con jadeos contenidos. El vestido blanco de algodón se le pegaba a la piel y el cabello a la frente perlada por el esfuerzo. —Estoy… bien… ¡aaahhh! —rugió cuando sintió que más líquido escapaba de su interior. —¡¿Estás seguro de que esto funcionará?! ¡¿No era mejor traer una partera?! —Damon subió la cabeza para mirar a los ojos hermosos de su dragona, estaba angustiado. “Ella estará bien, no sufre, sol
NARRADORA—Asher, yo… —de repente la hechicera se volvió tímida, ella que siempre había sido tan atrevida y seductora. Pero no más dudar. —¿Qué haces aquí, Eldora? —No quiero que te emparejes con esa mujer —le dijo la verdad, con egoísmo, con el derecho que le daba amarlo como una demente. —Yo no quiero, Asher, yo… yo te amo, te amo tanto… Sus palabras se quebraron, y al fin pudo soltar lo que tanto había retenido en su corazón. Caminó hacia él, que no solo esperaba al final del pasillo. Sus ojos carmesíes la miraban intensamente, pero no se apresuró a perdonarla como antes. —Eso no era lo que me decías… Sabía de tu maldición, estaba dispuesto a todo por ti. Tú fuiste la que siempre renegaste de este amor… —¡Porque no te quería hacer daño, entiende! —Eldora lloraba, las lágrimas rodaban sin cesar por sus mejillas de porcelana. —Odiaba en lo que me convertía. Si me hubieses tenido muriendo en tus brazos ¡¿acaso continuarías con eso?! Le preguntó, deteniéndose a menos de un m
Último capítulo