Mundo de ficçãoIniciar sessãoElla nunca creyó en las leyendas, hasta que se convirtió en una de ellas. Cuando Emma Carter, una joven marcada por el escepticismo, se cruza con Kian Blackwood, el imponente Alfa de la manada más temida, su vida cambia para siempre. Kian es peligroso, indomable y, sobre todo, no cree en el amor. Pero cuando sus miradas se encuentran, un vínculo primitivo amenaza con romper todas las reglas. Él está destinado a proteger a su manada, ella a huir de todo lo que representa. Pero el destino no entiende de prohibiciones. Un secreto oculto en la sangre de Emma podría cambiarlo todo… o destruirlos a ambos. Cuando la lealtad se pone a prueba y la luna dicta su sentencia, ¿se rendirán a la llamada del destino o desafiarán lo imposible?
Ler maisEl viento soplaba suavemente, acariciando mi rostro mientras observaba a lo lejos. Los árboles se movían suavemente, como si la naturaleza misma celebrara la paz que habíamos logrado, la estabilidad que había florecido tras tantos años de lucha. La manada ya no era solo un grupo de sobrevivientes, sino una familia unida, poderosa. Y en medio de todo eso, estaba yo, al lado de él. Kian.Era difícil creer que todo lo que habíamos vivido, todo lo que habíamos sufrido, nos había llevado a este momento. Cuando nuestras vidas se cruzaron por primera vez, nunca imaginé que acabaríamos aquí. Juntos, con una familia propia, liderando una manada que había resurgido de sus propias cenizas. Pero eso era lo que habíamos logrado. Juntos.El sol comenzaba a ponerse en el horizonte, tiñendo el cielo de colores cálidos, como
El viento soplaba suavemente entre los árboles, acariciando mi rostro mientras observaba cómo los miembros de la manada se reunían a mi alrededor. Las estrellas brillaban con una intensidad casi irreal sobre nosotros, como si el universo mismo estuviera celebrando lo que habíamos logrado. La guerra había quedado atrás, las amenazas ya no existían, y en su lugar, solo quedaba una manada unida, más fuerte que nunca. Y en medio de todo eso, Kian y yo, de pie frente a nuestros compañeros, con un futuro brillante esperándonos.Todo lo que habíamos superado… las peleas, los sacrificios, los momentos en los que casi nos habíamos perdido, me llevaron hasta este instante. La incertidumbre que había dominado tanto tiempo nuestra relación, finalmente había sido reemplazada por algo mucho m&
El sol estaba bajo en el horizonte, pintando el cielo con tonos dorados y naranjas que parecían fundirse en el aire. El mundo había cambiado, y yo también. Había veces en las que me sorprendía pensando en lo lejos que habíamos llegado, cómo lo que alguna vez fue un caos sin fin ahora era algo más manejable, más... ordenado. No era una paz perfecta, pero era nuestra paz, y eso era lo que importaba. Lo que realmente importaba.Kian y yo estábamos aquí, juntos, más fuertes que nunca, con la manada de pie a nuestro lado. El viento acariciaba mi rostro, desordenando mi cabello mientras caminábamos juntos a lo largo del borde de nuestro nuevo territorio. Habíamos pasado por tanto, y aún no podíamos relajarnos completamente. Pero no importaba. Ya no. Había una certeza en el aire,
La manada había comenzado a sanar. El ruido de las batallas se había desvanecido, y aunque aún quedaban cicatrices invisibles, algo más había nacido de la oscuridad: esperanza. La paz, por fin, se había instalado en el aire, como un susurro que todo lo alcanzaba. Pero dentro de mí, las cicatrices seguían frescas, profundas, tanto emocionales como físicas. La guerra había dejado su huella, y no importaba cuán fuerte fuera la manada, nosotros, los dos líderes, teníamos que enfrentarnos a la tormenta que quedaba en nuestros corazones.Kian y yo caminábamos juntos entre las sombras de los árboles, en silencio. Cada uno procesando lo que habíamos pasado, lo que nos esperaba. Lo que habíamos perdido. La manada prosperaba, sí, pero la paz tenía un sabor amargo. Nadi
Último capítulo