—¿Perdón?
—Tú crees que ganaste. Pero esto no ha terminado. Yo no olvido. Y tú… tú te vas a arrepentir de haberme hecho daño.
Y con esa última amenaza, dio media vuelta y se alejó por el pasillo, dejándola sola.
Sofía se quedó inmóvil unos segundos, paralizada.
Doki gimió y se acercó a ella, pero la joven no reaccionó. Lentamente, como si sus piernas ya no le respondieran, se dejó caer hasta quedar sentada en el suelo, con la espalda recostada contra la pared. Ares apareció desde la puerta