Barcelona brillaba aquella noche.
Las luces de la ciudad se reflejaban en las aguas tranquilas del puerto, y el aire traía consigo la frescura del mar mezclada con el eco lejano de risas y música. Era una noche mágica, de esas que parecen escritas por el destino.
Mavie se había quedado con Catalina y Axel, feliz de pasar tiempo con sus tíos. Sofía había dudado en dejarla por unas horas, no quería molestar a Catalina, aunque sabe que su amiga estaba encantada, pero una sonrisa de su hija y una