La Residencia Fort de Barcelona estaba irreconocible.
Globos blancos y dorados colgaban por todo el jardín, guirnaldas con el nombre “MAVIE” decoraban la entrada, y una mesa de dulces digna de una princesa adornaba el centro del evento. El aroma de flores frescas se mezclaba con el de la repostería casera que Inés, con una sonrisa orgullosa, había preparado junto a chefs traídos especialmente desde Madrid.
—¿Ya está todo listo? —preguntó Catalina, bajándose las gafas de sol mientras organi