Besaba a Sol con tanta rabia que se le hincharon los labios. Su cuerpo temblaba tanto, que me detuve.
Me levanté rápidamente antes de cometer la locura más grande de mi vida, soltando sus manos de mi agarre duro, y tomé el cuchillo para cortar las cuerdas que ataban sus muñecas y tobillos.
Lo dejé caer al suelo y salí de la habitación recogiendo mi ropa. No miré atrás. Simplemente salí al patio trasero del lugar. El sol se había ocultado. Llovía fuerte en esta zona, y me senté en unas de las si