—Mmm... estoy agotada. Necesito una ducha.
Estaba sobre su cuerpo desnudo, dándole el último beso. Escuché el sonido mojado cuando lo saqué de su interior.
Me levanto con ella y nos metemos a la bañera. Reposa su espalda en mi pecho y le doy un beso en la cabeza.
—No hemos dormido nada... ¿qué hora es? —la abrazo con flojera.
—A lo que menos vinimos es a dormir a este país.
—Lo sé. Me duele todo. Necesito descansar.
—Sí, mi amor. Vamos a descansar.
Horas después, el golpe de la puerta me despie