Vacaciones.
Entra una llamada de Sol.
—Mi muñeca —respondo con una sonrisa cargada de emoción.
Mis hijos están sobre mí, tranquilos, viendo a su mamá desde la pantalla de mi habitación. Desde ahí me paso horas observándola moverse de un lado a otro, recostado, en calma.
Hace rato la estoy mirando. La vi sacar ropa y dejarla sobre la cama.
¿Va a salir?
Cuando el teléfono sonó, pensé que me llamaba para decirme que íbamos a salir juntos... o que al menos lo haría sola. Pero me miente.
Me dice que me quede co