Mundo ficciónIniciar sesiónEn las lujosas calles de Milán, donde el glamour y la sofisticación ocultan intrincadas redes de secretos, Bianca Mancini, una joven de alta sociedad, vive atrapada en un mundo de apariencias y normas estrictas. La promesa de un futuro perfectamente planificado la rodea, pero su alma anhela algo más, algo real, algo que la haga sentir viva. Luca Romano, por otro lado, es un hombre marcado por la oscuridad. Como líder de una de las bandas mafiosas más temidas de Italia, su vida está teñida de violencia, poder y peligros constantes. Sin embargo, tras su imponente fachada, se esconde un hombre perseguido por su pasado, cargado de secretos y con un anhelo casi imperceptible de redención. Cuando sus caminos se cruzan por casualidad —o quizás por destino—, el choque entre sus mundos es tan inevitable como electrizante. Lo que comienza como una atracción prohibida pronto se transforma en una conexión tan intensa como peligrosa. Bianca descubre un hombre dispuesto a protegerla a cualquier precio, mientras que Luca se enfrenta al único desafío que podría cambiarlo: amar a alguien lo suficiente como para querer ser mejor. Pero en un mundo donde las promesas se rompen con facilidad y las sombras siempre acechan, su amor se convierte en un campo de batalla. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar para salvarse el uno al otro? ¿Podrá el amor vencer al pasado, o caerá bajo el peso de los secretos y sacrificios que exige? Por ti, siempre, es una apasionante novela de romance, peligro y redención que explora la lucha entre el bien y el mal, los dilemas del corazón y el precio de amar a alguien cuando el mundo entero conspira en contra.
Leer másPUNTO DE VISTA DE ARA.
—Estás embarazada —me informó, el doctor Jason de la manada Luna roja, tío del Alfa Caí mi mate. «Estoy embarazada» sorprendió demasiado para hablar.Una sensación de vértigo me envolvió mientras me sentía feliz.
Quería correr a decirle a Caí que iba a ser padre.
—¿Estás planeando decírselo? —Jason preguntó y yo fruncí el ceño. Antes de que pudiera responder «sí» , habló—. Caí ordenó a todos los miembros de la manada que no te llamáramos Luna delante de Brisa, cuando ella despertara, ¿por qué después de cinco años no ha anunciado que eres su Luna? Aún sigue evitando el tema como si fuera una plaga ese imbécil.Las palabras de Jason rompieron mi pequeña burbuja de ilusión y dejé de bajarme de la suave mesa de examen.Con mis 23 años, hice el trabajo de Luna en la manada Luna roja, sin título durante años, porque Caí me dijo que su manada necesita una Luna, cuando su tío Jason le cedió el puesto de Alfa.Trabajé tan duro como Luna para obtener su aprobación, pero él nunca me reconoció.
Todo el mundo piensa que me ama mucho, pero ni siquiera estoy segura de si quiere tener un futuro conmigo.
Me decepcioné porque esperaba algo más después de todos estos años.
«Después de que Brisa se despierte» era lo que siempre me decía, cuando mencionaba sobre la ceremonia de Luna de la manada y marcarnos como debería haber sido desde el principio.Brisa era su antigua novia e hija del antiguo beta.El día que descubrí que Caí y yo éramos mates destinados, Brisa tuvo un trágico accidente donde sus padres murieron y ella quedó en coma durante los últimos cinco años.
Nunca olvidaré ese día.Había sangre por todas partes, cristales astillados atravesándoles la piel.Caí estaba llorando de miedo y horror mientras me agarraba la muñeca y me suplicaba que salvara a Brisa.
Él sabía que mí sangre tenía el extraordinario poder de curar.
No solo podía curar heridas externas, sino que también podía ayudar a cualquier lobo que padecía una enfermedad mental.
Ver a mi mate llorando y suplicando por otra mujer, me dolió jodidamente. Pero no tuve más opción que acceder, solo porque era la hija del hombre que me había traído a su casa después de la muerte de mis padres.Era un hombre amable que me cuidó. Siempre estaré en deuda con él por su generosidad hacia mí.
De lo contrario, hubiera estado en las calles, hambriento y sin hogar.
Sacudiendo la cabeza, traté de calmarme y salir de los recuerdos.—Estás gravemente anémica y tu bebé está demasiado débil, si no te cuidas de ahora en adelanté es probable que pierdas al bebé. ¿No te está cuidando él? —su voz era dura cuando dijo las últimas palabras.No sabía si este era realmente el caso o sólo mi intuición, pero parecía enojado.
No sabía por qué.
Mis cejas estaban fruncidas mientras miraba al suelo, ya no podía darle de mi sangre a Brisa o perdería a mi bebé. Y entre la vida de Brisa y mi bebe, él era más importante.Esta vez tenía que ser egoísta.
La manga de mi brazo izquierdo se deslizó hacia arriba cuando metí el mechón de pelo detrás de la oreja.
Sintiendo su mirada sobre mí, levanté la vista y lo encontré mirando oscuramente mis cicatrices de cortes que me hacía a diario para drenar sangré.
De repente cubrí mi brazo y le di una pequeña sonrisa de agradecimiento.—Lo es, me trata bien —mentí.Lo que menos hacía Caí era cuidarme, ni el uno por ciento que lo cuidaba a Brisa.
Que irónico. Yo era su pareja, no debería ser la única mujer por quien de todo de sí. Aunque siempre dijera que me amara, sus ojos nunca brillaban.Mi corazón latía más rápido.¿Qué pasará cuando le diga a Caí que ya no le daré más sangre a Brisa? ¿Me obligaría? ¿Lo aceptaría para proteger a nuestro hijo? No estoy segura.
A diferencia de otras manadas en Norteamérica, el aborto es legal en nuestra manada.¿Qué pasa si no quiere el bebé?
—P... ¿puedes mantenerlo confidencial por ahora? Yo... quiero darle una sorpresa yo sola —le dije al doctor Jason, quien me miró fijamente.Me miró fijamente durante mucho tiempo, no podía leer sus ojos, pero de alguna manera sentí que estaba molesto.
Me pregunté si había captado mi mentira, y justo cuando estaba a punto de decir algo más, asintió con la cabeza y suspiré aliviada, al menos por ahora.Me levanté de la mesa y estaba a punto de irme cuando me detuvo.
—Ara —la forma en que dijo mi nombre con esa voz profunda hizo que mi corazón diera un vuelco.El tío de Caí, era tan alto y musculoso que hacía que su consultorio pareciera más pequeño.Si no fuera por sus cálidos ojos azules que susurraban historias de bondad, habría tenido miedo de su intimidante presencia. Y también irradiaba esas fuertes vibraciones dominantes que exigían respeto de todos.
La verdad es que nunca entendí por qué ceder su puesto de alfa a Caí, y a ser un simple doctor guerrero de la manada, cuando cada vibrar de él gritaba a un verdadero Alfa.
—¿Sí? —pregunté suavemente.—Conéctame mentalmente o llámame en cualquier momento que me necesites.—Gracias —aprecié su amable esfuerzo, pero noté esta tristeza pululando en sus amables ojos ya que por lo general siempre suele ser frío y distante.Ya estaba anocheciendo cuando entré a la casa de la manada, me había pasado horas dando vueltas a los alrededores de la manda sin saber como decirle a Caí que estaba embarazada y ya no podía servirle a diario banco de sangre a Brisa.—Luna, al fin llegaste —dijo Beta Carlos algo agitado.—¿Pasa algo? —más que una pregunta era una afirmación. Mi corazón se agitó, ante el presentimiento de una mala noticia.Beta asistió. —Sí. ¡Brisa despertó hace horas!El día amaneció con un cielo despejado, como si incluso la naturaleza quisiera marcar el comienzo de algo nuevo. Las calles del pueblo estaban llenas de murmullos y pasos apurados. La inauguración de la nueva ala del centro comunitario había atraído a personas de todas partes. Familias, antiguos amigos de Luca y Bianca, y hasta periodistas llegaron para presenciar el evento que prometía ser inolvidable.Matteo y Aurora estaban en el interior del centro comunitario, revisando los últimos detalles. La nueva ala era amplia y luminosa, construida con los fondos que los hermanos habían decidido donar de la herencia Mancini. Las paredes estaban decoradas con obras de arte donadas por Aurora, todas impregnadas de esperanza y resiliencia. En el centro, bajo un gran ventanal que dejaba entrar la luz del sol, se encontraba cubierta por
La mañana era fría, con el sol apenas asomándose entre las nubes grises. Aurora y Matteo se encontraban en la sala del antiguo despacho de su padre, la misma habitación donde Luca había tomado tantas decisiones que marcaron su vida y la de quienes lo rodeaban. Ahora, el peso de esas decisiones recaía sobre ellos.Sobre la mesa, una pila de documentos parecía irradiar una energía pesada, casi tangible. No eran solo papeles: eran la culminación de décadas de secretos, transacciones y poder acumulado por los Mancini. Vittorio estaba fuera de juego, pero el legado que había intentado usar para destruirlos seguía siendo una carga enorme.Aurora se sentó en la silla de cuero desgastada de Luca, mirando fijamente los papeles frente a ella. &md
La evidencia obtenida gracias al sacrificio de Marco pesaba en las manos de Matteo mientras la examinaba por última vez en la mesa del comedor. Aurora, sentada frente a él, trazaba líneas nerviosas en un cuaderno mientras intentaba calmar su mente. Cada palabra, cada número en esos documentos era una pieza del rompecabezas que demostraba la corrupción de Vittorio, desde lavado de dinero hasta tráfico de armas. Era suficiente para destruirlo, pero también suficiente para que Vittorio los persiguiera hasta el último rincón del mundo si no actuaban rápido.Enzo, un viejo aliado de Luca y alguien en quien habían llegado a confiar, revisaba los detalles junto a ellos. Aunque el tiempo había marcado su rostro con arrugas y canas, su mirada seguía siendo dura y calculadora, propia de alguien que ha
El sonido de la lluvia golpeaba suavemente las ventanas del apartamento de Matteo y Aurora mientras ambos permanecían en silencio. El peso de los acontecimientos recientes parecía aplastar la atmósfera, dejando una sensación de derrota en el aire. Matteo revisaba una y otra vez los pocos documentos que habían logrado salvar del juicio fallido, buscando alguna forma de retomar el caso. Aurora, por su parte, miraba por la ventana, perdida en sus pensamientos, con una taza de té en las manos.Un golpe en la puerta rompió la quietud. Matteo se levantó de inmediato, con una mezcla de precaución y tensión. Su mano se detuvo sobre la pistola que mantenía en la mesa antes de abrir la puerta con cuidado. Para sorpresa de ambos, era Marco.—¿Qu&ea
El aire estaba denso en la sala de Matteo mientras repasaba los documentos esparcidos sobre su escritorio. Eran evidencias que había reunido con un esfuerzo monumental: cuentas bancarias vinculadas a sobornos, registros de transacciones ilegales y testimonios de personas valientes que habían accedido a hablar contra Vittorio. A pesar de la exhaustiva preparación, Matteo no podía sacudirse la sensación de que estaba caminando sobre una cuerda floja.Aurora entró en la habitación con una taza de café en las manos, observando a su hermano con preocupación. —Llevas toda la noche aquí. Necesitas descansar, Matteo.Él negó con la cabeza, sin apartar la vista de los papeles. —No puedo permitirme descansar. Todo esto... —hizo un gest
El reloj marcaba las nueve de la noche cuando Matteo apagó el motor de su coche frente al lugar acordado: una vieja bodega en las afueras de la ciudad. Las sombras de los edificios industriales se alargaban bajo la tenue luz de las farolas, proyectando un ambiente cargado de tensión. Aurora, sentada a su lado, observaba el lugar con una mezcla de incertidumbre y determinación. Sabía que no había vuelta atrás.—¿Estás segura de que quieres entrar? —preguntó Matteo, girándose hacia ella con una expresión seria. Aunque era evidente que también estaba nervioso, su voz se mantuvo firme.Aurora asintió. —No podemos hacerlo solos. Si queremos enfrentarnos a Vittorio, necesitamos aliados, y ellos conocían a papá
Último capítulo