No tengo suficiente de ti.
Ambas lenguas unidas, dejándonos caer en la cama con un deseo enfermizo que nos destroza. Yo beso a Sol con hambre, como si fuera la primera vez que ambos nos comemos así.
Estoy vulnerable, pero pese a toda mi vulnerabilidad, aún así sé que logré algo que Sol no recuerda... obsesionarla conmigo.
Por mucho tiempo esperé escucharla decirme que simplemente siguiera como hasta ahora, que la tomara a mi antojo.
Escucharla hablarme así, sujetarme a sus antojos... después de todo, me doy cuenta de que