—Extraño a los niños... necesito escucharlos decirme mamá. Tal vez soy una mala madre por venirme de vacaciones y no estar con ellos... sin olvidar que no hace tanto también pasamos una semana fuera de casa.
Se acuesta sobre mi pecho. Le acaricio la espalda mientras juega con su dedo sobre mí. Levanta la cabeza y me mira.
—Tendremos otras vacaciones con ellos. No te preocupes.
Mis dedos tocan su cara bonita.
—Aunque Dan y Sael tienen mis ojos... tienen toda tu belleza.
—¿Piensas que soy bonita?