Por otro lado, Teresa se detuvo en el umbral del salón, con los ojos fijos en la figura de Kael mientras se movía con una sorprendente agilidad en la cocina.
Llevaba un pantalón de chándal holgado que caía con desenfado sobre sus caderas y una franela ajustada que dibujaba las líneas de su torso de manera sutil, sin ser excesivamente musculoso.
Su cabello largo y marrón, recogido en un moño alto que dejaba al descubierto su rostro, combinado con una barba perfectamente cuidada, le daba un aire