75-Epílogo. No hay regalo más hermoso que la familia.
Cinco meses después.
Lo que antes era un páramo seco, bajo el dominio infame de Ronald, comenzaba ahora a transformarse en un oasis.
Elyria y Gregor, en un acto de ingenio conjunto, trazaron un plan maestro y construyeron un canal de riego que devolvió el aliento a la tierra.
El agua fluía con vida, como si celebrara su libertad, y en cada surco nacían árboles fuertes, plantas exuberantes y flores que pintaban de esperanza el terreno. El gris de antaño se rendía, lentamente, ante el verde vi