71- Error: Subestimar a una semidiosa.
Pero para Ragnar, no era suficiente; con los ojos encendidos por la furia, no se detuvo. Abrió sus fauces y mordió el cuello del enemigo con una fuerza que le hizo crujir los huesos.
La lucha terminó cuando, en un acto brutal y final, le arrancó la cabeza. La sangre salpicó la tierra y Ragnar, temblando de ira, la dejó caer como un trofeo.
Alzó la cabeza al cielo y soltó un aullido que retumbó en todo el territorio.
Mairen, que había presenciado todo con los ojos abiertos por el pánico, intent