73- Ridículamente mío.
La larga cola del vestido azul cielo de Elyria se deslizaba como un río de seda sobre el suelo empedrado, arrastrando tras de sí una estela de encanto y solemnidad.
Los adornos plateados entrelazados en su cabello centelleaban bajo la tenue luz, como si las estrellas hubieran descendido a honrarla.
Tomada de la mano de su madre, Cloe, y de su hermana Thalia, Elyria descendió con elegancia de la camioneta que las había llevado hasta el salón de eventos, ubicado en el corazón mismo de la manada