Mundo ficciónIniciar sesiónRosselyn Davidson de la manada Norte, estaba dispuesta a sacrificarlo todo por la unión entre manada, pero su mundo se derrumba cuando descubre la cruel verdad; Alan Ross su pareja y futuro esposo, no solo le mintió, sino que ya tiene una familia con su amiga de la infancia. Traicionada, humillada y rota, Rosselyn huye de su boda. En un intento desesperado por olvidar, se entrega a un desconocido en un bar… una decisión impulsiva que cambiará su destino para siempre. Porque ese hombre no era cualquiera. Era Graham Zegers, el nuevo y temido Alfa de la manada Norte. Rosselyn ya no es la misma. En su manada es señalada como una fracasada, una traidora… y guarda un secreto que podría desatar el caos, lleva en su vientre al hijo del Alfa enemigo. Marcada por él en una noche que no puede borrar, Graham la reclama como su pareja destinada. Pero Rosselyn, herida y desconfiada, se niega a pertenecerle… incluso si su cuerpo y su alma lo reconocen. Entre alianzas rotas, deseos prohibidos y un vínculo imposible de ignorar, Rosselyn deberá decidir, ¿huir de lo que siente… o aceptar al hombre que podría destruirla?
Leer más—¡Nada de portarse mal, Lyn! —me gritó Sira —. Aún tienes que volver.
—Por supuesto —exclamé al entrar al auto.
El sonido de la música y las risas desaparecieron. La despedida de soltera que las chicas de la manada me organizaron fue una completa locura, no creí que se tomarán tantas molestias porque apenas llevó un mes conociéndolos, pero ya me tomaban como parte de su familia.
Hubiera seguido toda la noche, si no hubiera olvidado mi velo de novia en la casa de la familia de Alan, todos nos quedamos en un hotel donde se celebrará la boda mañana y no quise molestar a nadie, no me tomará mucho tiempo, solo voy por el velo y regreso a mi habitación.
Sabía exactamente dónde estaba, sobre la cómoda de la habitación principal, Julie me lo había llevado en una caja blanca muy bonita y me ayudó a probarme el vestido, ella había sido una gran amiga estos días.
Aún no puedo creer que me voy a casar mañana, es un sueño.
Deje el auto en la entrada, vi un par de luces de las ventanas, creí que no habia nadie, yo tenía llave de la casa, la señora Ross, madre de Alan, me la había dado diciendo que ya era parte de la familia y que considerará está mi casa.
Entre con rapidez, subí las escaleras, iba directo a la habitación principal, pero en ese momento escuché unas voces que venían de otro dormitorio.
Creí que era el señor Ross y su esposa, pero entonces escuché la risa de un niño.
Tommy.
Es el hijo de Julie, ella es madre soltera y amiga cercana de la familia de Alan, pero no entiendo lo que hacen aquí.
El corazón me dio un vuelco incómodo, algo no estaba bien y ya lo sabía. Entonces escuché la voz de Julie y luego la de Alan cuando me acerqué aún más.
La luz pasaba al pasillo con la puerta entreabierta.
—¿Hasta cuándo, Alan? —la voz de Julie temblaba, pero no era debilidad, era rabia contenida—. ¿Hasta cuándo piensas seguir con esta farsa?
Logré controlar mi respiración aunque mis manos comenzaban a sentirse frías. ¿Qué estaban haciendo ellos dos con Tommy en la habitación?
—Baja la voz —respondió Alan —. Tommy está con nosotros.
—Por supuesto. Después de todo es tu hijo —contestó Julie.
Sentí como si alguien me hubiera clavado una estaca en el corazón, tuve que sostenerme de la pared un segundo para controlar mis emociones.
—Y ahora nos vas a abandonar por irte con esa mujer solo porque es “conveniente” para ti y toda su familia.
—También es conveniente para tí, mi amor —expresó Alan —. No entiendes que esto nos da una mejor vida, una mejor posición en la manada. El Alfa ya tomó la decisión.
La forma tan suave y tierna que le habló, esa no era una simple amistad como me lo habían dicho todos.
—¿Y yo? —Julie soltó una risa amarga—. ¿Y tu hijo? Porque no soy solo “tu amiga de la infancia”, Alan. Soy tu esposa. Tu esposa. Y este niño es tu sangre.
Oh no, acaso acaba de decir esposa. Que Julie es su esposa y Tommy… ese niño es su hijo. Los había tenido frente a mí todo este tiempo.
—Solo tienes que aguantar un poco más —insistió Alan—. Cuando Rosselyn se convierta oficialmente en mi pareja, cuando la alianza con la manada Sur esté asegurada… todo será más fácil. La manada nos va a apoyar.
—¿Nos va a apoyar? ¿O te va a apoyar a ti? Porque yo he sido invisible desde que ella llegó —señaló —. Lo único que me han dicho es, sonríe, Julie. Acompaña a Lyn. Ayúdala con el vestido. Trátala como a una hermana… mientras se acuesta con mi esposo.
Cada palabra era un golpe. Alan es mi pareja, nos encontramos hace un mes y lo supe de inmediato, el vínculo estaba ahí, pero todo este tiempo ha estado unido a Julie.
—No digas eso —murmuró Alan—. Sabes que no me he acostado con ella, estamos esperando hasta la noche de bodas.
—Ahora tengo que sentirme aliviada por eso —exclamó —. ¡Mañana estarás con ella!
—Yo no elegí esto, Julie.
—¡Claro que sí! —reprochó Julie—. La elegiste a ella.
Hubo un silencio. Apenas podía mantenerme de pie, algo me decía que no me acercará más, que lo dejará así, pero otra parte de mí quería saber qué sucedía, quería verlo con mis propios ojos.
Me incliné un poco, lo suficiente para ver hacía adentro.
Alan tomó el rostro de Julie entre sus manos, estaban cerca, como una verdadera pareja.
—Eres importante para mí —dijo—. Siempre lo has sido.
Y entonces la besó.
Lo vi bien, era un beso íntimo y familiar, mientras yo sentía como todo mi mundo se hacía añicos.
Salí de ahí lo más rápido que pude. Ni siquiera recordé el velo y creo que deje un zapato en el camino. Corrí hacía el auto y subí de inmediato, me alejé todo lo que pude de la casa como si todo esto fuera a desaparecer, como si la casa se hubiera incendiado y yo estuviera huyendo del fuego, pero ese fuego estaba quemando todos mis sentimientos.
Mi loba estaba furiosa, herida y humillada, apenas podía controlarla, quería regresar y matarlos, es difícil controlarla. Después de todo, provenimos de la familia Gamma de la manada Sur.
Mi compromiso con Alan uniría a la manada Sur con la Este y tendríamos una alianza fuerte, se supone que debo casarme mañana para que esto suceda.
Casarme con un hombre que ya tiene esposa, que se besa con ella mientras tiene una prometida, él no me esperó y tampoco me lo dijo cuando nos encontramos, todo este tiempo ha fingido, todos han fingido solo para obtener la unión de las manadas.
Seguramente todos lo sabían. Fui una tonta, no debí dejarme llevar por el instinto, nunca debí seguirlo a ciegas, venir con él aquí fue un error...
Desperté atrapada entre el peso del cansancio y una extraña calma que no había sentido en días. Durante un momento me quedé quieta, mirando el techo de la habitación mientras intentaba entender por qué sentía tanto calor sobre las piernas. Reaccioné y bajé la mirada, encontré a Graham con la cabeza sobre mis piernas, estaba dormido en una posición incómoda, con un brazo alrededor de mi cintura como si incluso dormido necesitará asegurarse de que seguía ahí.Tuve la intención de tocarle el cabello, quería sentirlo entre mis dedos, sentir ese calor cerca, pero me contuve. Preferí llevar la mano a mi vientre, cerré los ojos un instante de nuevo y me deje llevar por mis instintos… entonces lo escuché. El pequeño y rápido latido dentro de mí. Sonreí, sentí su presencia y se movió como si supiera que lo hiciera. —Estamos bien —murmuró Kaia dentro de mi cabeza—. Pero pudo ser peligroso.—Lo sé. Debí tener más cuidado. Porque lo sabía. Recordaba el golpe y la forma en que había caído, es
Shyla… —¡Te digo que la señorita Kassidy está mal! En cuanto escuché la voz de Amira me desvié por uno de los pasillos y me escondí detrás de la pared. —Y yo le repito que le informe a Kenny. Él se hará cargo de todo. —Pero el Alfa necesita saberlo, déjame entrar para decirle. —El Alfa está ocupado y no puede recibir a nadie, son sus órdenes. —¡Pero es la señorita Kassidy! Ya no escuché respuesta del guardia, solo un gruñido de parte de Amira y luego unos pasos, sujeté con fuerza la bandeja de comida que llevaba en la mano cuando la ví pasar, iba tan enojada que ni siquiera me vio. Espere a que desapareciera por las escaleras cuando salí y fui directo con el guardia. —Traje el almuerzo —extendí la bandeja al guardía que la recibió de inmediato. —Les avisaré —contestó —. Si hubieras venido un minuto antes, te hubieras encontrado con Amira. —La ví, y me escondí —confesé —. Lo lamento, pero nosotros tenemos a Kassidy haciendo de nuestra vida un infierno, te toca al menos un p
El ambiente volvió a tensarse y la mayoría de los trabajadores se retiró. Yo me dí la vuelta y caminé al comedor, Shyla ya tenía todo bajo control con la limpieza del lugar, ella era muy buena organizando y administrando el lugar. —¿De qué estás hablando? —Graham venía detrás de mí. —Que pudiste haberlo arruinado todo —contesté mientras veía la hoja de papel que Shyla tenía en la mano —. No vuelvas a mentir frente a los brujos, ellos pueden percibirlo, saben cuando lo haces y si les mientes pierdes su confianza. —Yo no les he mentido. Shyla trago saliva viéndonos, estaba incómoda en medio de nosotros. —Iré a ver que todo esté bien en la cocina —mencionó, pude ver como le hizo una seña a los demás y todos salieron de inmediato del comedor. Perfecto, ahora todos huyen de nosotros. Miré a Graham de nuevo.—Por supuesto que sí lo hiciste —coloqué mis dedos en mis ojos y luego sobre él —. Pude verlo con mis propios ojos justo en el momento que dijiste que Kassidy es tu hermana cuan
El trayecto hasta casa fue silencioso. Me duché rápido y elegí un vestido oscuro sencillo, elegante pero discreto. No debería llamar demasiado la atención, está noche es para los brujos. Me miré al espejo una última vez, toqué mi vientre abultado, con este vestido el embarazo casi no se nota, solo espero que no pregunten nada, Graham no debió pedirme estar ahí, a los brujos no les gustan las mentiras y son buenos sabiendo cuando las haces. Tomé mis cosas y regresé a la casa de la manada, Kassidy ya no estaba. Aunque toda la casa parecía estar conteniendo la respiración, revisé por última vez todo, esto tenía que salir perfecto.—Te ves muy guapa —me sonrió Shyla al llegar a mi lado. —Ojalá me sintiera así —suspiré —. Empiezo a sentirme gorda. —No lo estás, el embarazo te queda bien. Quisiera creerle, pero no me siento así, aunque no es hora de pensar en eso. —Quiero que estés pendiente de todo —le señalé —. Si algo falta, lo solucionas enseguida.—No te preocupes. Todo saldrá bie
Último capítulo