Gabriela sostenía un bolígrafo entre los dedos mientras llenaba los formularios de salida de Damián.
—Nombre del paciente… —murmuró, completando los datos—.
Estado físico… estable… recomendaciones médicas…
Respiró hondo para calmarse.
Justo cuando estaba por entregar los papeles, un ruido empezó a crecer desde la entrada principal.
Voces. Pasos rápidos. El chirrido de una camilla.
—¡Urgencias! ¡Paciente femenina, caída por escalera, posible pérdida masiva de sangre! ¡Está embarazada!
Gabriela l