Capítulo 275: El Eco de la Mentira
La caída parecía no tener fin. La niebla del abismo devoraba la luz, pero los brazos de Valerius eran un ancla de carne y fuego que impedía que Astraea se desvaneciera en la oscuridad. El aroma a almizcle y bosque del Alpha se filtraba por sus poros, una presencia tan ruda y posesiva que lograba acallar, por un breve instante, el horror de la revelación del portal.
Aterrizaron sobre un manto de ceniza fría. El entorno había cambiado; ya no estaban en la torre,