Capítulo 291: El Corazón del Portal
El espejo de cuerpo entero no devolvía una imagen, sino una condena. Astraea contempló su reflejo, viendo cómo sus propios ojos se tornaban plateados, espejos del **instinto** salvaje de Valerius. Sentía la **oscuridad** del portal latiendo en su interior, una fuerza ruda que devoraba el aire de la estancia inexistente.
—Si él es el portal... —susurró Astraea, tocando el cristal frío—, entonces yo soy la única llave que puede cerrarlo desde dentro.
—O la que