Capítulo 264: El Eco de la Traición
El frío del norte comenzó a morder la piel de Astraea, un recordatorio de que el Páramo de Hierro no solo era un lugar de exilio, sino un altar de sacrificio. Caminaba en silencio, dejando que la distancia física entre ella y Valerius creciera, aunque la marca en su nuca latiera con una insistencia dolorosa, tratando de acortar el espacio.
Valerius caminaba detrás de ella, su paso pesado pero firme. El aroma a almizcle y bosque que desprendía era ahora una br