Capítulo 254: El Abismo de la Lealtad
La caída pareció durar una eternidad, un descenso vertiginoso por las venas de la tierra donde la oscuridad era tan densa que podía palparse. Astraea sintió el vacío en el estómago, pero más doloroso era el vacío en su pecho. Las palabras del diario de Vaelen ardían en su mente: "Valerius no la salvó... él fue quien guio a los vampiros".
Un impacto seco contra un lecho de musgo y raíces húmedas le devolvió el aliento de golpe. Astraea gimió, el sabor a sang