Capítulo 255: El Sacrificio de la Sombra
El aire en la cámara subterránea se volvió denso, cargado con el olor a ozono y la esencia metálica de la sangre real. Astraea observaba la figura en la entrada, aquel hombre de capa gris que sostenía la lanza de plata. Sus ojos violetas, tan idénticos a los de ella, no reflejaban amor filial, sino una sed de venganza que había madurado en la oscuridad de los siglos.
Valerius, con la respiración entrecortada y los músculos tensos, se interpuso entre Astr