Capítulo 253: El Aliento de la Bestia Herida
El siseo de la plata quemando la carne de Valerius fue un trueno en la mente de Astraea. Los hilos bendecidos se hundían en los hombros del Alpha, forzándolo a hincar la rodilla sobre el fango helado. A pesar del veneno de la saeta y del metal sagrado que devoraba su piel, Valerius mantenía la mirada fija en el túnel, en ella, con una posesividad que ni la muerte podría extinguir.
—¡Vete! —rugió él, y el esfuerzo hizo que un hilo de sangre negra esca