Capítulo 226: El Mapa de los Huesos Olvidados
El cristal rojo sangre, aplastado contra el pecho de Astraea, no derramó su contenido como un líquido común. Al contacto con su piel, el fluido comenzó a reptar, dibujando líneas precisas y luminosas que se extendían desde su esternón hasta sus clavículas. Valerius la sostenía en vilo sobre la mesa de mármol, su fuerza de Alpha en tensión, mientras los consejeros retrocedían ante el resplandor que emanaba de la Reina. Astraea no sentía dolor, sino u