Capítulo 112: El Despertar del Sol Negro
El estallido de la venda de hierro no solo liberó la visión de Astraea, sino que fragmentó la realidad misma de la habitación. Al abrir los ojos, ya no había llanuras blancas ni proyecciones poéticas; solo estaba el horror crudo de la guerra. Victor, cuya piel seguía goteando ese residuo mineral extraño, se interponía entre ella y el Trino, pero su advertencia sobre el "autor de la profecía" no era una metáfora: era una amenaza física.
Astraea sintió cóm