Mundo ficciónIniciar sesión¡Ella lo amó! Pero el Alfa que juró protegerla la traicionó… y le arrebató a su cachorrito. Cuando Luna Keyla queda embarazada, descubre la verdad más cruel: su matrimonio fue una mentira, y todo era parte de un plan para silenciarla para siempre… pero Keyla no muere. Herida, sola y con el corazón lleno de rabia, el destino la arrastra hacia el Sur… directo a las manos del Rey Alfa Supremo, Azrick, un lobo tan peligroso como irresistible. Keyla lo reconoce al instante: él es su mate verdadero. Pero Azrick no puede identificarla como su Luna… y peor aún: ya planea escoger a otra hembra. Keyla no llega a suplicar. Llega a negociar. Trae consigo una reliquia sagrada del Norte y se la ofrece a Azrick a cambio de protección… y del poder necesario para recuperar lo que le pertenece. Lo que inicia como un trato se convierte en una guerra de instintos, orgullo y deseo… porque cuando Azrick la mira, su lobo ruge por ella, aunque su mente no lo entienda. Keyla solo tiene dos objetivos claros: recuperar a su bebé y vengarse. El amor no entra en el trato. ¿Pero podrán resistirse a las llamas de la pasión… o terminarán consumidos por ellas?
Leer másCapítulo 11: Hospitalidad inesperada. ✧✧✧ Una semana más tarde. ✧✧✧ En el territorio del Sur. La manada Rubí se ubicaba en la zona montañosa lejana a los pantanos. Tierra fértil de gran vegetación, cuevas, y ríos feroces. En la mansión de la manada Rubí. Keyla tomaba su desayuno en compañía de Loaiza. —Escuché que has estado saliendo a correr y ejercitarte todas las noches sin falta —comentó Loaiza con tono animado. —Sí. Agradezco la hospitalidad que han tenido conmigo… una forastera —sonrió Keyla, con una leve inclinación de cabeza como gratitud. Aunque por supuesto… ¡No creía en sus buenas intenciones! ¡TODO ERA DEMASIADO PERFECTO! Hace una semana, al llegar, fue recibida con un gran banquete. Le dieron una habitación amplia de lujo. Los mejores vestidos, ropa de entrenamiento fina. Comida exquisita, paseos para que conozca el pueblo Rubí. ¿Por qué tanta hospitalidad? Ni siquiera le habían hecho más preguntas de su identidad. Nada. Todo era muy sospechoso.
Capítulo 10: No tientes mi paciencia, hembra. ¡BOOOOM! Aryl, la loba de Keyla, avanzó con una velocidad asombrosa. Una que dejó inmóviles y sin reacción a Drakos y Loaiza. En un parpadeo, la enorme y majestuosa loba blanca arrinconó a Azrick contra la pared tras él. Volviendo ella a su forma humana. Sus manos se aferraron con fuerza a él, sus garras apretando de la camisa negra semi abierta que mostraba parte de sus pectorales. Un suave sonido se escuchó cuando un botón cayó ante la presión. La mirada de Keyla observó un instante de reojo hacia el pecho de ese macho, justo en el sector izquierdo… Pero antes de enfocar, Drakos chocó contra ella y la empujó a un lado. —¡Ugh! —Keyla soltó un gemido sordo cuando su espalda impactó contra la piedra. El golpe la dejó sin aire y terminó cayendo sentada sobre el suelo frío y empedrado. Azrick se acomodó su camisa, viéndola fijamente. En la mirada de ese Alfa no había asco… Había una pincelada de curiosidad. ¿Por
Capítulo 09: ¡Este Alfa es mi mate! Keyla observaba con atención los barrotes de la celda, tocándolos, midiendo la altura. «No creo que podamos romperlos. Ni siquiera si te dejo emerger, Aryl…», habló a su loba con preocupación. «Es como crees. Y el material es un metal que jamás hemos visto en el Norte. Quizá especialmente para evitar que lobos escapen», le respondió la loba. —¡La pared!… —Keyla caminó hasta una de las paredes de piedra roja, tocándola, buscando algún punto vulnerable, quizá dañado con el tiempo—. Podríamos romperla y… ¡En ese instante se quedó en shock! Sus ojos se agrandaron con sorpresa. Tap… Tap… Los pasos eran distantes, pero los escuchó gracias a su excelente sentido auditivo. —Viene alguien… No uno, dos machos —dedujo por el peso de las pisadas. De pronto, sintió un escalofrío. Una sensación electrizante que la recorrió de pies a cabeza en cuestión de segundos. Su corazón comenzó a latir con fuerza. Sus pupilas se dilataron…
Capítulo 08: ¿Prisionera del Sur? ✧✧✧ En el gran salón de audiencias del Sur. ✧✧✧ ¡PUM! Un macho Alfa dejó caer sus puños sobre los descansabrazos de su asiento. —¡TENEMOS QUE MATARLA! —soltó sin piedad el Alfa de la manada Zafiro del Sur. —Una intrusa del Norte es peligrosa. Apoyo a mi Alfa —habló su Luna, sin dudar. En el trono principal del Alfa Supremo actual, observando con mirada plateada fría, se encontraba Travis sentado. Aunque su rostro lucía mayor y pálido, aún mantenía la compostura y la dignidad de un Rey Alfa. A su costado izquierdo, de pie, con un aura de guardián imponente, dispuesto a todo por proteger a su padre… estaba Azrick. Aún no de manera oficial, pero en la práctica… ya ocupaba el puesto. Dirigía mientras Travis moría lentamente. —¿Los demás Alfas del Sur no tienen nada que opinar? —preguntó Travis con voz grave. Volvió la mirada hacia los otros dos Alfas: el de la manada Esmeralda y el de la manada Rubí… quienes terminaban de componer e
Capítulo 07: Sed de venganza. —¡Es por aquí, vengan! —exclamó Farah, guiando a los guardianes en medio del bosque. Fue entonces cuando sintieron la inconfundible presencia del Alfa… sus feromonas imponentes. Y escucharon las pisadas de sus botas, entonces… se detuvieron. Farah se sorprendió al ver la escena. Azrick avanzaba sosteniendo entre sus brazos a esa hembra de largo cabello blanco, semi desnuda, con su bata hecha tirones y la sangre bañando su cuerpo. Aun con todo esa imagen… ella lucía hermosa. —¿La… la intrusa? —recalcó Farah, acercándose a pasos rápidos—. ¡Suéltala, Azrick! ¡Es enemiga! ¡Puede ser peligrosa! Farah sacó sus garras mientras se acercaba con más rapidez, lista para atacar. —Es cierto, Alfa. No debería cargar a una intrusa —dijo otro de los lobos. —Es muy… blanca —murmuró otro, viéndola como una rareza a la que poco estaban acostumbrados en el Sur. Farah reaccionó de inmediato. —¡TIENE QUE SER DEL NORTE, HAY QUE MATARLA! —sentenció la he
Capítulo 06: La atención del Alfa. ¡BOOOOM! El macho se alejó de ella en segundos, girando con violencia. Sus ojos se afilaron, alerta, hacia la dirección del estruendo. —¡Por la diosa! ¡¿Qué fue eso?! —exclamó Farah, aterrada. Y entonces sucedió… Un aroma invadió al instante las fosas nasales del Alfa, llenando sus pulmones. Un aroma dulce como duraznos maduros. Una fragancia tentadora que invitaba a una deliciosa probada. ¡Era una hembra! El lobo dentro de él rugió con fuerza, agitando su pecho con violencia. «Tenemos que ir… ¡Ahora, Azrick!», exigió su lobo Izar. —¿Hueles… eso…? —logró decir Azrick, frunciendo el ceño. —¿Olor? —olfateó Farah—. Huele a caos y… ¡ahg! —hizo una mueca de asco—. Mucha sangre. Azrick concentró el olfato, y lo sintió… La deliciosa fragancia dulce se mezclaba con otras, más pesadas, peligrosas… y con un rastro de sangre reciente. —Es un intruso —soltó el macho, girándose hacia Farah—. Ve de inmediato por los guardianes. Me
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