Mundo ficciónIniciar sesión¡Ella lo amó! Pero el Alfa que juró protegerla la traicionó… y le arrebató a su cachorrito. Cuando Luna Keyla queda embarazada, descubre la verdad más cruel: su matrimonio fue una mentira, y todo era parte de un plan para silenciarla para siempre… pero Keyla no muere. Herida, sola y con el corazón lleno de rabia, el destino la arrastra hacia el Sur… directo a las manos del Rey Alfa Supremo, Azrick, un lobo tan peligroso como irresistible. Keyla lo reconoce al instante: él es su mate verdadero. Pero Azrick no puede identificarla como su Luna… y peor aún: ya planea escoger a otra hembra. Keyla no llega a suplicar. Llega a negociar. Trae consigo una reliquia sagrada del Norte y se la ofrece a Azrick a cambio de protección… y del poder necesario para recuperar lo que le pertenece. Lo que inicia como un trato se convierte en una guerra de instintos, orgullo y deseo… porque cuando Azrick la mira, su lobo ruge por ella, aunque su mente no lo entienda. Keyla solo tiene dos objetivos claros: recuperar a su bebé y vengarse. El amor no entra en el trato. ¿Pero podrán resistirse a las llamas de la pasión… o terminarán consumidos por ellas?
Leer másCapítulo 88: Beso de distracción. Izar se lanzó tras el atacante con una velocidad devastadora, reduciendo la distancia en segundos. ¡PUUM! El impacto fue brutal cuando lo alcanzó, estampándolo contra el suelo con un golpe que sacudió la tierra, hojas y polvo elevándose alrededor de ambos. El intruso apenas tuvo tiempo de reaccionar. Los colmillos de Azrick descendieron cerca de su garganta, su peso aplastándolo contra la tierra mientras un gruñido profundo y oscuro, vibraba en su pecho, una advertencia que no dejaba margen a error. Y entonces la sombra blanca irrumpió. Aryl cayó sobre el cuerpo del intruso con precisión letal, sus garras fijándolo al suelo mientras sus colmillos lo obligaban a ceder por completo. El lobo dejó de luchar casi al instante, su cuerpo cediendo, inconsciente bajo la fuerza combinada de ambos. Azrick retrocedió un paso, aún en forma de lobo, su respiración fuerte, contenida, la furia aún latiendo bajo su piel. Aryl también se apartó, su pecho
Capítulo 87: Traidores. El bosque del Sur se cerró sobre ellos con un susurro denso de hojas y humedad. Las sombras eran profundas entre los árboles altos, y la luz de la luna apenas lograba filtrarse entre las copas, dibujando líneas plateadas sobre la tierra. El lobo negro de Azrick se movía al frente, veloz, seguro, dominante. A su lado, la loba blanca avanzaba con la misma precisión, su pelaje brillando tenuemente bajo la luz nocturna. El olor de los intrusos estaba fresco y no estaban solos. En cuestión de segundos llegaron al claro en la frontera. Drakos ya estaba ahí. El Alfa de Rubí permanecía de pie, con los brazos cruzados, rodeado por varios lobos de su manada. Frente a ellos, cuatro figuras estaban arrodilladas, encadenadas, con los rostros tensos y los cuerpos marcados por golpes recientes. Cuando Azrick y Keyla recuperaron su forma humana, el silencio en el claro se volvió más pesado. —Llegas tarde —comentó Drakos con una media sonrisa, aunque sus ojos est
Capítulo 86: Reliquia encontrada. —¡Ah! —Keyla dejó escapar otro gemido involuntario. El beso se volvió más profundo en ese instante, más salvaje. La lengua del Alfa rozaba la suya en un movimiento dominante que hizo que la loba se estremeciera de pies a cabeza. Sus dedos se clavaron ligeramente en la tela de su camisa mientras su respiración comenzaba a desordenarse. El cuerpo de Azrick era duro bajo ella, poderoso. Su sola aroma llenaba el aire, sus feromonas la envolvían de una manera que buscaba dejarle claro que él era el Alfa Supremo… y ella su hembra. La mano del Alfa descendió por su espalda. Sus dedos recorrieron la curva de su cadera antes de volver a subir lentamente, como si memorizara cada centímetro del cuerpo de la loba. Keyla inclinó ligeramente la cabeza mientras el beso continuaba, sus labios aún atrapados por los de Azrick, su respiración desordenándose poco a poco mientras el calor del Alfa la envolvía por completo. El aire entre ellos se volvió denso
Capítulo 85: Un beso muy ardiente. El símbolo trazado con sangre aún brillaba débilmente en la palma de Azrick cuando el silencio volvió a llenar el gran salón del trono. La luz de las antorchas ondulaba sobre las paredes negras de ónix mientras el aire nocturno entraba por las enormes ventanas abiertas. La luna seguía alta, blanca y poderosa en el cielo del Sur. Keyla permanecía todavía sentada sobre el regazo del Rey Alfa. Durante unos segundos ninguno de los dos habló. El pacto estaba hecho. El símbolo que ambos habían marcado con su sangre no había desaparecido. Eso significaba que las palabras pronunciadas eran verdaderas. Y ambos lo sabían. Azrick sostuvo la mirada de la loba del Norte con esa calma densa que siempre parecía rodearlo. Sus ojos plateados brillaban con un interés oscuro, pero también con algo más calculador. El Alfa evaluaba lo ocurrido, acomodando cada pieza en su mente como si la escena completa fuera parte de un tablero más grande. —Entonces así se
Último capítulo