Mundo ficciónIniciar sesión¡Ella lo amó! Pero el Alfa que juró protegerla la traicionó… y le arrebató a su cachorrito. Cuando Luna Keyla queda embarazada, descubre la verdad más cruel: su matrimonio fue una mentira, y todo era parte de un plan para silenciarla para siempre… pero Keyla no muere. Herida, sola y con el corazón lleno de rabia, el destino la arrastra hacia el Sur… directo a las manos del Rey Alfa Supremo, Azrick, un lobo tan peligroso como irresistible. Keyla lo reconoce al instante: él es su mate verdadero. Pero Azrick no puede identificarla como su Luna… y peor aún: ya planea escoger a otra hembra. Keyla no llega a suplicar. Llega a negociar. Trae consigo una reliquia sagrada del Norte y se la ofrece a Azrick a cambio de protección… y del poder necesario para recuperar lo que le pertenece. Lo que inicia como un trato se convierte en una guerra de instintos, orgullo y deseo… porque cuando Azrick la mira, su lobo ruge por ella, aunque su mente no lo entienda. Keyla solo tiene dos objetivos claros: recuperar a su bebé y vengarse. El amor no entra en el trato. ¿Pero podrán resistirse a las llamas de la pasión… o terminarán consumidos por ellas?
Leer másCapítulo 86: Reliquia encontrada. —¡Ah! —Keyla dejó escapar otro gemido involuntario. El beso se volvió más profundo en ese instante, más salvaje. La lengua del Alfa rozaba la suya en un movimiento dominante que hizo que la loba se estremeciera de pies a cabeza. Sus dedos se clavaron ligeramente en la tela de su camisa mientras su respiración comenzaba a desordenarse. El cuerpo de Azrick era duro bajo ella, poderoso. Su sola aroma llenaba el aire, sus feromonas la envolvían de una manera que buscaba dejarle claro que él era el Alfa Supremo… y ella su hembra. La mano del Alfa descendió por su espalda. Sus dedos recorrieron la curva de su cadera antes de volver a subir lentamente, como si memorizara cada centímetro del cuerpo de la loba. Keyla inclinó ligeramente la cabeza mientras el beso continuaba, sus labios aún atrapados por los de Azrick, su respiración desordenándose poco a poco mientras el calor del Alfa la envolvía por completo. El aire entre ellos se volvió denso
Capítulo 85: Un beso muy ardiente. El símbolo trazado con sangre aún brillaba débilmente en la palma de Azrick cuando el silencio volvió a llenar el gran salón del trono. La luz de las antorchas ondulaba sobre las paredes negras de ónix mientras el aire nocturno entraba por las enormes ventanas abiertas. La luna seguía alta, blanca y poderosa en el cielo del Sur. Keyla permanecía todavía sentada sobre el regazo del Rey Alfa. Durante unos segundos ninguno de los dos habló. El pacto estaba hecho. El símbolo que ambos habían marcado con su sangre no había desaparecido. Eso significaba que las palabras pronunciadas eran verdaderas. Y ambos lo sabían. Azrick sostuvo la mirada de la loba del Norte con esa calma densa que siempre parecía rodearlo. Sus ojos plateados brillaban con un interés oscuro, pero también con algo más calculador. El Alfa evaluaba lo ocurrido, acomodando cada pieza en su mente como si la escena completa fuera parte de un tablero más grande. —Entonces así se
Capítulo 84: No será solo por sexo. La palma de Azrick descendió por la curva de su torso, recorriendo su abdomen firme mientras el calor de la piel de Keyla atravesaba la tela de su ropa. La loba acercó aún más su rostro al de él. —Seré tu hembra —el movimiento de ella continuó, lento, peligroso—. Compartiremos cama… —la respiración de ambos comenzaba a mezclarse con intensidad—. Me dejaré tomar por ti cuando quieras… Ella continuó guiando la mano del Alfa, que descendió todavía más. —Y te daré cuanto quieras de mí, incluso cuando estés en tu periodo de celo… o cuando yo lo esté… —añadió Keyla, que en ese instante detuvo la mano de Azrick justo antes de que cruzara el borde del pantalón que cubría el triángulo de su intimidad. El silencio del salón se volvió intenso. Los ojos plateados del Rey Alfa brillaron con una sombra oscura llena de interés, un destello peligroso que no tenía nada de inocente. Una esquina de sus labios se levantó apenas. Su mano se deslizó hacia arrib
Capítulo 83: Yo seré tuya. El silencio del gran salón continuaba envolviendo el trono de Ónix cuando Azrick sostuvo la mirada de Keyla con una calma densa y peligrosa. La loba aún permanecía sentada sobre él. El Rey Alfa inclinó apenas la cabeza mientras sus ojos plateados recorrían su rostro como si estuviera armando una pieza más de un tablero que solo él podía ver. —Hay algo que estás olvidando, Kerly. Su voz salió baja, grave, llena de un control absoluto. El calor de su cuerpo parecía envolverla incluso sin tocarla. Keyla frunció el ceño ante esa reacción. —¿Olvidando? Azrick se inclinó un poco más hacia adelante en el trono, la distancia entre ellos reduciéndose todavía más. —Primero propones entregarme tu reliquia a cambio de que no tengamos un cachorro. Eso lo acepto. Después hablas de un matrimonio temporal hasta que consigas tu venganza… aunque todavía no has explicado absolutamente nada sobre esa guerra que quieres librar. Los ojos de ese macho se afilaron con un
Último capítulo