Mundo ficciónIniciar sesión¡Ella lo amó! Pero el Alfa que juró protegerla la traicionó… y le arrebató a su cachorrito. Cuando Luna Keyla queda embarazada, descubre la verdad más cruel: su matrimonio fue una mentira, y todo era parte de un plan para silenciarla para siempre… pero Keyla no muere. Herida, sola y con el corazón lleno de rabia, el destino la arrastra hacia el Sur… directo a las manos del Rey Alfa Supremo, Azrick, un lobo tan peligroso como irresistible. Keyla lo reconoce al instante: él es su mate verdadero. Pero Azrick no puede identificarla como su Luna… y peor aún: ya planea escoger a otra hembra. Keyla no llega a suplicar. Llega a negociar. Trae consigo una reliquia sagrada del Norte y se la ofrece a Azrick a cambio de protección… y del poder necesario para recuperar lo que le pertenece. Lo que inicia como un trato se convierte en una guerra de instintos, orgullo y deseo… porque cuando Azrick la mira, su lobo ruge por ella, aunque su mente no lo entienda. Keyla solo tiene dos objetivos claros: recuperar a su bebé y vengarse. El amor no entra en el trato. ¿Pero podrán resistirse a las llamas de la pasión… o terminarán consumidos por ellas?
Leer másCapítulo 162: Ese bebé es su debilidad. El silencio reinó tras la marcha del Rey Alfa del Norte. Luna Merila llevó la copa a sus labios, bebió con calma, dejó el cristal en su sitio con precisión, luego alzó la vista color avellana hacia Farah, observándola con un interés claro y sin prisa. —¿Vienes del Sur, no? Farah mantuvo la postura firme. —Así es, su majestad Luna. Merila recorrió su figura con una mirada medida, deteniéndose apenas en su rostro. —¿Quieres ver muerta a esa zorra arrastrada de Keyla? Una ligera sonrisa maliciosa curvó los labios de Farah. —Sí. —Entonces coincidimos~ —dijo Merila con emoción cruel. Merila acomodó las manos sobre la mesa, entrelazó los dedos con calma y se inclinó apenas hacia adelante. —¿Hay algo que te gustaría saber? Farah asintió de inmediato. —De hecho, lo hay… dime, ¿cómo fue su vida aquí? ¿Fue una buena Reina? Merila dejó salir una exhalación corta, sus dedos se movieron apenas sobre la mesa. —Fue protegida, siempre.
Capítulo 161: Una tortuosa sesión más. ✧✧✧ Madrugada. En Ónix. ✧✧✧ Todo estaba listo, frascos alineados, telas limpias, espacio despejado. Keyla estaba recostada sobre la cama, cubierta apenas por una tela ligera, su respiración ya marcada por una tensión firme, sus manos sujetaban la sábana con fuerza, y su cuerpo ya sentía la anticipación de lo que le esperaba. La hechicera Gianni tomó el primer frasco y lo llevó a sus labios, Keyla lo bebió sin pausa. Glup~ Glup~ El efecto llegó de inmediato, una contracción profunda en su vientre la dobló hacia adentro, el aire se le cortó y su pecho se elevó con un jadeo fuerte. —¡Ah…! Sus dedos se cerraron con fuerza sobre la tela, sus hombros se tensaron, su abdomen se contrajo otra vez sin darle tiempo a recuperarse. —Respira —indicó Loaiza, cerca de ella—. Si lo logras esta vez Luna. Estarás más cerca. Keyla lo intentó, pero el aire entraba irregular, era un dolor profundo e interno, como si algo la apretara desde dentro sin so
Capítulo 160: No habrá sexo. ✧✧✧ Mientras tanto en la manada de Ónix en el territorio del Sur. ✧✧✧ La habitación estaba en calma, iluminada por una luz tenue que caía desde los candelabros y se reflejaba suavemente sobre las paredes de piedra. El vapor llenaba el baño anexo, elevándose en hilos ligeros desde la tina donde Keyla permanecía sumergida hasta la altura del pecho, el agua tibia ayudando a relajar su cuerpo tras el esfuerzo del tratamiento. Su respiración ya era más estable. El dolor no había desaparecido por completo, pero había cedido lo suficiente para permitirle mantenerse en paz. Su largo cabello blanco caía húmedo sobre su espalda y hombros, algunos mechones pegados a su piel, mientras sus ojos aguamarina permanecían tranquilos, aunque aún mostraban el rastro del cansancio. A su lado, Azrick estaba sentado en el borde de la tina, con una mano apoyada en el borde y la otra deslizándose con cuidado sobre el brazo de ella, en un gesto suave, asegurándose
Capítulo 159: Atacar al Sur. Alto, imponente. Vestía una camisa blanca de manga larga que marcaba su figura, pantalón beige ajustado, botas de cuero que subían hasta sus rodillas, y una capa gruesa blanca que caía con peso sobre sus hombros. Su cabello blanco semilargo estaba atado en una coleta, dejando ver su rostro definido y esos ojos dorados que se fijaron en ella con una intensidad fría. El hombre que llevaba la tela avanzó y se la entregó. Kayzer la tomó sin prisa, desplegándola entre sus dedos, observando cada detalle. La sangre, el tejido, los patrones… todo le resultaba conocido. Alzó la mirada hacia ella. —Acércate. Farah avanzó, deteniéndose frente a él sin titubeo. —¿Sabes a quién perteneció esto, no? Farah asintió con una leve sonrisa de seguridad. —Lo sé. Por eso estoy aquí. Kayzer dio un paso hacia ella, reduciendo la distancia. —Habla. Farah no dudó. —Kerly está viva. Kayzer la observó con frialdad. —Ese nombre no existe —corrigió con firmeza—. S
Último capítulo