Capítulo 06: La atención del Alfa.
Capítulo 06: La atención del Alfa.
¡BOOOOM!
El macho se alejó de ella en segundos, girando con violencia. Sus ojos se afilaron, alerta, hacia la dirección del estruendo.
—¡Por la diosa! ¡¿Qué fue eso?! —exclamó Farah, aterrada.
Y entonces sucedió…
Un aroma invadió al instante las fosas nasales del Alfa, llenando sus pulmones.
Un aroma dulce como duraznos maduros.
Una fragancia tentadora que invitaba a una deliciosa probada.
¡Era una hembra!
El lobo dentro de él rugió con fuerza, agitando su pecho con violencia.
«Tenemos que ir… ¡Ahora, Azrick!», exigió su lobo Izar.
—¿Hueles… eso…? —logró decir Azrick, frunciendo el ceño.
—¿Olor? —olfateó Farah—. Huele a caos y… ¡ahg! —hizo una mueca de asco—. Mucha sangre.
Azrick concentró el olfato, y lo sintió…
La deliciosa fragancia dulce se mezclaba con otras, más pesadas, peligrosas… y con un rastro de sangre reciente.
—Es un intruso —soltó el macho, girándose hacia Farah—. Ve de inmediato por los guardianes. Me adelantaré.
Ella arqueó las cejas, sorprendida.
—Pero… ¿Si es peligroso y…?
—Ahora —ordenó fríamente.
Farah sintió un escalofrío.
Asintió repetidamente y, en cuestión de segundos, adoptó su forma de loba y se marchó.
Cuando ella desapareció entre los árboles, Azrick volvió a su forma lobuna.
Un lobo grande, negro, imponente, con garras y colmillos afilados.
Avanzó a grandes zancadas hacia el sector del aroma.
……….
Y al llegar… Lo vio.
¡UN CRÁTER ENORME, CREANDO UNA ZANJA EN MEDIO DEL BOSQUE!
El lobo negro se detuvo, sorprendido, al ver las columnas de polvo y humo elevándose desde el suelo destrozado.
Había árboles hechos pedazos, rocas partidas. Tierra arrancada como si algo hubiera caído del cielo.
«¿Ella… hizo esto…?»
La voz de Azrick resonó en la consciencia de su lobo.
Él descendió con agilidad, saltando desniveles y rocas hasta llegar al fondo de la enorme zanja.
El olor a sangre era insoportable.
Se mezclaba con el aroma de aquella hembra… Y con esa dulzura perturbadora que, por alguna extraña razón, alteraba brutalmente a su lobo.
Azrick volvió a su forma humana.
Corrió hacia ella.
Y ahí… La vio.
Su largo cabello blanco yacía desordenado bajo su cabeza, empapado en sangre.
Su pecho… justo en el centro… estaba destrozado. Había grandes trozos de carne suelta, desgarrada, como si una bestia hubiera querido arrancarle un pedazo completo.
Su bata blanca estaba hecha añicos.
Tenía heridas y golpes por todo el cuerpo.
—¿Del Norte…? —susurró él, observando sus rasgos con atención.
Y entonces algo capturó su mirada de inmediato…
Un pequeño brillo.
Un brillo plateado en la muñeca de esa hembra, que venía de un brazalete extraño.
Azrick se agachó, apoyando una rodilla contra el suelo. Quedó frente a ella arqueando una ceja con atención fría. Su mirada analizando el objeto.
—Esto podría ser… —sus palabras se detuvieron, sintiendo el aura poderosa que emanaba de la reliquia.
Lo supo de inmediato… no era un simple brazalete y podía ser realmente peligroso.
—Un hembra con rasgos del Norte, que aparece de la nada en el Sur, sin activar una sola de las trampas del territorio. Y un objeto que parece una reliquia de nobles —le habló a su lobo.
«Además de una deliciosa aroma que parece una m@ldita tentación. No olvides ese detalle. ¿Qué harás con ella? Matarla sería una pena…», le comentó su lobo.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de ese macho.
No tuvo miedo ante el peligro que podía representar esa loba en su territorio. Todo lo contrario.
—No me desharé de esta lobita. Es bastante… interesante.
En ese momento, él la cargó entre sus brazos.