Inicio / Hombre lobo / REY ALFA... ¡TU LUNA BUSCA VENGANZA! / Capítulo 02: Mi esposo nunca fue mi mate.
Capítulo 02: Mi esposo nunca fue mi mate.

Capítulo 02: Mi esposo nunca fue mi mate.

Keyla abrió lentamente sus ojos, sintiendo aún sus párpados pesados, y una extraña ligereza en su cuerpo.

El calor la envolvía… una temperatura agradable que contrastaba con el recuerdo del frío glacial del bosque.

Su mirada aguamarina se paseó por los alrededores. Estaba en una cabaña de madera vieja, paredes desgastadas, el techo cubierto de polvo.

El recuerdo del accidente la golpeó. Se incorporó de golpe, pero una punzada de dolor le atravesó el vientre, haciendo que se aferrara a la paja de la cama con uñas temblorosas.

—¡AAH!

Fue entonces cuando lo vio… A su costado izquierdo había un pequeño bulto envuelto en una sábana.

Un aroma que gritaba "le pertenecía", un cuerpecito pequeño, cabello blanco como la nieve al igual que el de ella.

Un cachorrito.

—Mi… Mi bebé… —susurró con una sonrisa trémula, extendiendo sus manos con un ansia infinita.

Pero la alegría duró solo unos segundos. Al rozar la piel del pequeño con sus yemas, no sintió calor, sino el frío de la piedra.

Un frío que se extendió por sus dedos hasta congelar su corazón.

¡EL CACHORRO ESTABA INERTE!

Un bebé pálido… con labios morados, inmóvil, sin respirar… sin un latido.

—¡¡NOOO!! ¡NO, POR FAVOR! —Keyla lo estrechó contra su pecho con una fuerza desesperada.

Intentó masajear su cuerpecito, buscó insuflarle aire de sus propios pulmones, pero el pequeño príncipe no reaccionó.

No movió un dedo, no emitió un suspiro.

El cachorrito… ¡ESTABA MUERTO!

—¡Reacciona, por favor! ¡No me dejes sola! —Sus lágrimas, calientes y amargas, bañaron el rostro inmóvil del niño mientras ella intentaba bajar de la cama, tambaleándose por la debilidad.

Un chasquido metálico rompió el silencio.

La puerta se abrió, en el umbral apareció una hembra alta, de cabello corto rubio y ojos grandes color avellana: Merila.

Tenía una figura esbelta, ligeramente atlética luciéndose en un vestido totalmente negro y una sonrisa arrogante.

Ella elevó la mano y señaló con su índice a Keyla.

—Está muerto, Luna. Con tu torpeza al caer por la montaña, mataste al hijo del Alfa~ —soltó Merila con burla, su voz resonando en la pequeña cabaña.

—¡Mientes! —rugió la hembra, sus ojos aguamarina inyectados de furia apenas contenida—. ¡Tú me guiaste hasta esa trampa! ¡Tú buscaste esto! ¡No te lo perdonaré! ¡Lárgate! ¡VETE! —gritó Keyla apretando temblorosa contra su pecho a su bebé, mientras sus lágrimas bañaban su rostro.

—Sí. Me iré —una sonrisa de malicia curvó los labios de Merila—. Pero primero, tienes que saber algo… Alfa no vendrá por ti, Keyla. Él está de mi lado.

Keyla se quedó en shock un momento. Sus piernas temblaron. Su mente se volvió un vacío.

La sonrisa de Merila se ensanchó.

—"Solo aquellos mates en el mundo, destinados a una unión poderosa y a grandes cosas. Nacen con la misma marca única del destino, ese tatuaje que los conecta"…

Señaló Merila la parte superior del pecho de Keyla… Esa marca de nacimiento. Esa media luna negra.

—¿Creíste todo este tiempo como una tonta que Alfa Kayzer era tu mate, porque tenía la misma marca del destino que tú? ¡Ja! ¡Pobre ingenua!~ —rió esa hembra rubia.

El corazón de Luna Keyla latía desenfrenado… ¡No podía ser cierto!

—No… No… No puede ser verdad… —negó, apretando con más fuerza a su bebé inerte con manos temblorosas—. Mientes. Él es mi… mi mate. Desde niños yo…

—¡DIGO QUE ALFA KAYZER ES MI MATE! —alzó la voz Merila—. Y todo esto… Fue su plan. Te engañó, solo ocupaba ganar tu manada, arrebatarte todo. Y ahora. Ahora ya no nos sirves.

—¡Estás mintiendo! ¡Él me ama! ¡Él es mi esposo, mi mate, mi…!

—¿Alguna vez has sentido esa conexión indescriptible con él? —la interrumpió Merila—. ¿Esa sensación de que dos almas son una? ¿Alguna vez has escuchado su voz en tu mente, cuando más lo necesitabas?

Keyla sintió sus piernas como gelatina.

No. Nunca lo había sentido.

Se cayó de rodillas sin soltar a su bebé. Y en shock total.

Su vida, su amor desde la infancia, su matrimonio… ¿Todo fue un engaño? ¿Una vil mentira? ¿Por qué?

—Adiós, Luna. Que esta cabaña, sea tu tumba —susurró Merila.

Y apenas la puerta de la cabaña se cerró. Un sonido de llave girando resonó en el silencio.

En ese instante, Keyla olfateó humo — un olor acre, quemado, que invadió sus fosas nasales.

Grandes llamaradas se elevaban fuera, iluminando las ventanas de madera. Incendiando el bosque alrededor.

CRAAAAACK~

El techo de la cabaña crujió.

Una parte cedió, madera y tejas cayendo al suelo con un estruendo ensordecedor.

Keyla lo supo en un instante. ¡Estaban buscando quemarla viva, junto a su cachorrito!

—No… No puedo morir. No… —susurró con voz débil, con lágrimas en sus ojos y sangre deslizándose por sus piernas temblorosas.

Su mano se aferró a la sábana que envolvía a su bebé.

Su loba interior, que había permanecido silenciosa toda la noche, empezó a gruñir en lo más profundo de su ser…

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP