LAS ADVERTENCIAS COBRAN VIDA.
Se interrumpió el sonido de la música; Francisco les dio vino a los oficiales como muestra de agradecimiento, los hombres se marcharon sonrientes.
—Ha sido una velada maravillosa —dijo Mariana agradeciendo a Francisco—, pero es hora de retirarnos, necesito descansar —Istvan hizo lo mismo.
—¿Le gustó la velada a usted, condesa? —se dirigió a mí.
—La experiencia fue muy agradable, pero al igual que Mariana deseo disfrutar del descanso.
—Entonces quedó satisfecho, sigan disfrutando de