EL PODER DEL AMOR.
Me despegué de los labios de Adrián contra mi voluntad, pero él no me lo iba a poner tan sencillo y volvió a reclamar mi boca. Ya destruía las barreras, el amor hacía acto de presencia, la mujer que habitaba en mí y que siempre le había pertenecido a él, salió a su encuentro como una fiera hambrienta. Había imaginado tanto este instante, que mi mente se nubló dejando de lado mi realidad.
—No hubo un solo día en que no te amara ni te idolatrara… Mi amor, me gustaría amarme de la forma en que tú