NASÁU.
Estefanía.
«Bienvenida a Nasáu, condesa Dómine, el paraíso de los piratas», manifestó Istvan, esbozando una gran sonrisa de placer que me irritó, ya que lo tomé como una sátira hacia mí. Arturo llegó hasta donde estaba yo y tomó mi mano; junto a él venía el capitán Francisco.
—Fue un placer viajar con ustedes —dijo Francisco, a continuación se refirió a mí. — Condesa, me hubiese gustado ayudarle más, pero tengo que marcharme; solo me queda desearle lo mejor —cuando iba a contestar para a