POV SCARLETT
Klaus me arrojó sobre la inmensa cama de su habitación con una brusquedad que me dejó sin aliento, pero no me dio tiempo a recuperarme. Antes de que pudiera incorporarme, su cuerpo estaba sobre el mío, inmovilizándome las muñecas contra las almohadas de seda negra. Su peso era abrumador, una presencia física que reclamaba cada centímetro de mi espacio.
—¡Suéltame, animal! —le grité, forcejeando. El diario médico que había ocultado bajo mi bata se deslizó, cayendo sobre las sábanas