POV SCARLETT
El pueblo de Grindelwald parecía una postal navideña bañada en la indiferencia del dinero viejo. Pero para nosotros, cada chalet de madera y cada tienda de relojes de lujo era una trinchera enemiga. El aire de los Alpes era tan puro que me quemaba la garganta, o quizás era la mutación, que tras el estallido en el refugio, se había asentado en mis huesos como un hambre fría y constante.
Klaus conducía un Audi blindado de color gris ceniza, moviéndose con la discreción de un depredad