POV SCARLETT
El refugio de alta montaña en los Alpes italianos, donde nos habíamos desviado para desaparecer del mapa, era un santuario de piedra, pieles y fuego. Afuera, la tormenta de nieve golpeaba los muros con una furia impotente, pero dentro, el silencio era tan profundo que podía oír el siseo de las llamas en la chimenea y el latido, ahora rítmico y potente, del corazón de Klaus.
Ya no estábamos muriendo.
El estabilizador dorado había hecho el milagro. La sensación de ser devorada por mi